El ruido cotidiano no es un problema para la mayoría de nosotros. Pero, ¿qué pasa si los sonidos cotidianos, como el tintineo de los cubiertos, el timbre de una bicicleta o incluso una persona hablando, resultan dolorosos o insoportables? Esto podría indicar hiperacusia, o hipersensibilidad al sonido. Este artículo explica en qué consiste esta afección, cuáles son sus síntomas y qué puedes hacer para controlarla.
¿Qué es la hiperacusia?
La hiperacusia es una afección que hace que tu audición sea extremadamente sensible a los sonidos ambientales cotidianos. Los ruidos que suenan perfectamente normales para otras personas pueden resultar agudos, dolorosos o totalmente abrumadores para alguien con hiperacusia. Esta afección también se conoce como sensibilidad al ruido o hipersensibilidad auditiva.
Es importante no confundir la hiperacusia con oír bien. Las personas con esta afección no suelen tener mejor audición; simplemente perciben los sonidos como demasiado intensos. Esto puede tener un enorme impacto social y emocional en su vida diaria.
Síntomas de la hiperacusia
Los síntomas de la hiperacusia pueden variar de una persona a otra, pero los más comunes son:
- Dolor causado por sonidos normales (p. ej., voces, cubiertos, tráfico).
- Sentirse tenso o estresado al exponerse al ruido.
- Evitar situaciones sociales por el ruido.
- Fatiga o irritabilidad después de estar en un entorno concurrido o ruidoso.
- Reacciones físicas, como dolores de cabeza o palpitaciones, desencadenadas por ciertos sonidos.
A veces la hiperacusia se acompaña de tinnitus (zumbido en los oídos), pero desde luego no siempre es así.
¿Cuáles son las causas de la hiperacusia?
No existe una única causa clara de la hiperacusia. A menudo se desarrolla como resultado de una combinación de factores. Entre las causas conocidas se incluyen:
Daño auditivo
Causado por cosas como sonidos fuertes, explosiones o exposición prolongada al ruido.
Trastornos neurológicos
Como la enfermedad de Lyme, la parálisis de Bell o la esclerosis múltiple.
Lesión en la cabeza o el cuello
Una conmoción cerebral o un latigazo cervical pueden afectar la forma en que tu cerebro procesa el sonido.
Estrés y agotamiento
El estrés prolongado puede hacer que el cerebro sea más sensible a los estímulos, incluido el sonido.
Medicamentos o cirugía de oído
Algunos fármacos o procedimientos quirúrgicos pueden afectar tu audición.
Hiperacusia y estrés: ¿cuál es la conexión?
El estrés y la hiperacusia suelen influirse mutuamente. El estrés crónico puede hacerte más sensible a los sonidos. Al mismo tiempo, la sensibilidad al sonido puede generar estrés porque afecta de forma significativa tu vida diaria. Las personas con hiperacusia suelen evitar lugares concurridos, situaciones sociales o incluso su lugar de trabajo. Esto puede llevar al aislamiento y a un mayor estrés mental y emocional.
Por eso es importante que, además de cuidar tu audición, también tengas en cuenta tu salud mental. Las técnicas de relajación, el apoyo psicológico, como la terapia de orientación, y equilibrar el descanso con la actividad pueden marcar una gran diferencia. Elige siempre el enfoque que mejor se adapte a ti.
Hiperacusia en personas con autismo
La sensibilidad extrema al ruido es especialmente común en personas dentro del espectro autista. A menudo, los sonidos pueden resultarles más intensos, lo que puede provocar pánico, sobrecarga sensorial o la evitación de ciertos lugares y situaciones. Esto se debe en parte a diferencias en cómo sus cerebros procesan la información.
Es importante tomarse en serio la sensibilidad al sonido en niños y adultos con autismo, y tener en cuenta sus necesidades sensoriales. Ayudas como orejeras reductoras de sonido o tapones blandos para los oídos para mejorar la concentración pueden ayudar, al igual que crear entornos tranquilos y predecibles.
¿Qué puedes hacer respecto a la hiperacusia?
La hiperacusia puede ser una afección debilitante, pero por suerte hay formas de controlarla:
Terapia de sonido
Un audiólogo puede guiarte a través de un programa para ayudar gradualmente a que tu audición se reacostumbre al sonido.
Terapia cognitivo-conductual (TCC)
Esto te ayuda a cambiar la forma en que respondes a la ansiedad o a los pensamientos negativos relacionados con el sonido.
Manejo del estrés
La relajación, la atención plena y los ejercicios de respiración pueden reducir la sobrecarga sensorial. Elige el enfoque que mejor se adapte a ti.
Adaptaciones del entorno
Considera insonorizar, hacer pausas en lugares tranquilos y evitar ruidos fuertes o repentinos.
¿Pueden ayudar los tapones para los oídos con la hiperacusia?
Los tapones para los oídos pueden, sin duda, proporcionar alivio frente a la hipersensibilidad al sonido, especialmente en entornos con muchos estímulos. Sin embargo, es importante usarlos con cuidado. El uso excesivo de tapones para los oídos puede hacer que tu audición se vuelva aún más sensible, ya que tus oídos se acostumbran menos a los sonidos normales.
Los tapones para los oídos con filtro especial, como Alpine Silence, ofrecen un buen equilibrio. Reducen el volumen de los sonidos sin bloquearlo todo, para que estés protegido y, al mismo tiempo, sigas siendo consciente de lo que te rodea.
Preguntas frecuentes sobre la hiperacusia
¿La hiperacusia es lo mismo que el tinnitus?
No, aunque suelen aparecer juntas, son afecciones diferentes. Con el tinnitus, oyes sonidos que no están ahí (como zumbidos o pitidos), mientras que la hiperacusia hace que los sonidos reales parezcan insoportablemente fuertes.
¿La hiperacusia puede desaparecer?
En algunos casos, la hiperacusia desaparece tras el tratamiento o incluso de forma espontánea. En otros, permanece crónica. El grado de recuperación depende de su causa, del tratamiento y de tu situación individual.
¿Hay tratamientos para la hiperacusia?
Sí, aunque no hay una solución rápida, sin duda existen opciones de tratamiento que pueden ayudar. Entre ellas se incluyen terapias audiológicas, apoyo psicológico y el uso de protección auditiva. Un enfoque combinado suele funcionar mejor.


